Budapest y el Mar Negro, escapada a lo desconocido

PUEBLOS MARINEROS, CIUDADES-MUSEO, UNA EXCURSIóN EN YATE, GASTRONOMíA A BASE DE PESCADO FRESCO Y RELAX EN UN MAGNíFICO HOTEL DE PLAYA.

Rumbo a lo desconocido

Pueblos marineros, ciudades-museo, una excursión en yate, gastronomía a base de pescado fresco y relax en un magnífico hotel de playa. Esta es la propuesta para escaparse unos días a un lugar muy original: la costa búlgara del Mar Negro. Además, para empaparse un poco de cultura, la ruta se puede complementar con una parada previa en la capital húngara.
Como el vuelo de Malev desde Madrid hace escala en Budapest antes de llegar a Bulgaria, conviene aprovechar las cinco horas de espera y adentrarse en algunos de los rincones más fascinantes de la ciudad. La mejor opción es tomar la línea número 2 del tranvía –ida y vuelta – y contemplar los monumentos que descansan a orillas del Danubio.

BUDAPEST ES UN LUGAR IDóNEO PARA ESCAPARSE UN FIN DE SEMANA

Partiendo de Jászai Mari tér se vislumbra a mano derecha el Parlamento, y en la otra orilla la Iglesia Matías, el Bastión de los Pescadores y el barrio del Castillo. En este itinerario se pueden admirar también los impresionantes puentes, como el de las Cadenas, el más antiguo, y el Puente Isabel. Pasando éste aparece el Monte Gerardo, donde se sitúa la Ciudadela, antigua fortaleza hoy convertida en museo y principal mirador de Budapest.La Costa del Mar Negro

NO HAY NADA COMO ALQUILAR UNA EMBARCACIóN PARA RECORRER RINCONES ENCANTADORES

Desde la ciudad búlgara de Varna, a la que llega el vuelo de Budapest, hay que tomar un taxi para llegar en 40 minutos a Sunny Beach, donde se emplaza el Barceló Royal Beach, un complejo hotelero a dos pasos de la playa que alberga cómodas y espaciosas habitaciones y ofrece una cuidada gastronomía. Muy cerca, en St. Vlas, se encuentra el puerto deportivo Dinevi Marina, donde se recomienda alquilar un yate para recorrer durante el día las aguas del Mar Negro y descubrir encantadores pueblos como Sozopol –una localidad balnearia donde el pescado fresco es delicioso– y Nessebar, una ciudad- museo protegida por la Unesco, conocida también como la ciudad de las cuarenta iglesias, ya que acoge un buen numero de templos paganos, iglesias y murallas medievales que se mezclan con la arquitectura moderna de un gran balneario asentado sobre una península rocosa.
HABITACIóN DEL HOTEL BARCELó ROYAL BEACH.
Adentrarse en las callejuelas adoquinadas de su casco antiguo es todo un placer, pues están presididas por un sinfín de tiendas y puestos a pie de calle –donde se pueden adquirirse objetos artesanales a buen precio – , bares y coquetos restaurantes que anuncian la hora de la cena con un delicioso aroma a pescado a la brasa. No menos interesante es el puerto, un rincón recogido, muy marinero, rodeado de tabernas con terrazas, espacios ideales para tomarse una buena cerveza local acompañada de algunos platos típicos del lugar.

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