Bretaña francesa. En ruta por el Loire-Atlantique

En el noroeste de Francia se ubica una de las regiones con más personalidad del país galo. La Bretaña francesa seduce al viajero de un plumazo con su amplia oferta de ocio, su espléndida gastronomía, sus raíces culturales y la calidad de sus alojamientos, muchos de ellos con excelentes centros de talasoterapia. Les proponemos una fantástica y original ruta para pasar un verano inolvidable en el departamento de Loire-Atlantique.

Pornic,un pueblo de cuento 

No hay nada como que le descubran a uno un destino fascinante y nuevo que no conocía. Nuestro viaje a esta parte de la Bretaña francesa fue todo un cajón de sorpresas, donde no faltaron el relax, el ocio y una sabrosa gastronomía, que puso el broche de oro a este itinerario bretón dominado por el mar.

 

Llegamos al aeropuerto de Nantes en un vuelo directo desde Madrid operado por Air Nostrum. Aquí, alquilamos un coche para dirigirnos a nuestra primera parada: Pornic, un pueblo encantador donde se alza uno de los centros de talasoterapia más renombrados de la región, el Alliance Pornic Resort Hotel & Talasso. Nos acomodamos en nuestras espléndidas habitaciones y tras un rato de relax en la terraza de nuestra estancia nos acercamos a la terraza del bar del hotel, con unas vistas sobre el mar alucinantes. La atmósfera era tranquila, con una playa debajo donde jugaban unos niños con sus padres.

 

El sol comenzaba a caer y decidimos dar un paseo hasta el centro de Pornic para disfrutar de su ambiente. Mientras íbamos caminando encontrábamos a nuestro paso bonitas casas decoradas con flores en ventanas pintorescas muy a “la francesa”. Pornic es una antigua ciudad fortificada donde se levanta un bonito castillo de cuento que domina las callejuelas entre dos puertos. Nos sentamos en una agradable terraza y tomamos una cerveza Abbaye Affligem, muy típica del lugar. La atmósfera no podía ser mas acogedora. Ya de noche volvimos de nuevo al hotel para cenar. Degustamos un buen surtido de mariscos. Deliciosas las ostras, uno de los platos estrella del Loire-Atlantique.

 

Al día siguiente nos esperaba una mañana de tratamientos en el Spa del hotel, todo un baño de relax donde no faltaron masajes faciales y corporales al estilo japonés. Salimos medio embobados y cogimos el coche para dirigirnos a nuestro siguiente destino: Saint-Nazaire, un pueblo emplazado al borde del Atlántico, en la desembocadura del río Loira, a una hora escasa de Pornic. Antiguamente fue una villa de pescadores y ya en el siglo XIX se convirtió en un centro neurálgico marítimo que conectaba Europa con las Américas con grandes buques de pasajeros. En la actualidad es un pueblo industrial que acoge un espectacular museo, su principal atractivo.

 

El Escal’Atlantic recrea a la perfección dos antiguos transatlánticos que transportaban a numerosos turistas a América. En sus dependencias se pueden visitar los diferentes departamentos de los buques, como los  camarotes, los salones comunes de los pasajeros, las cubiertas, el puente de mando, etc. Tras la visita del museo acudimos a la creperie Le Transat, donde degustamos una galette exquisita, muy típica de esta zona (es como una crepe salada elaborada con harina tostada).

 

 

Siguiente parada: La Baule, un legendario centro de veraneo muy conocido por los franceses a unos minutos en coche desde Saint-Nazaire. En esta bonita localidad bañada por el mar destaca su arquitectura ecléctica, donde relucen antiguas villas de diferentes épocas y estilos con influencias bretonas, normandas y vascas. Su extensa playa es el punto de encuentro de turistas y oriundos del lugar. En verano se suceden numerosos eventos relacionados con el deporte como el polo, tenis, golf y vela. En la playa, donde todavía lucen antiguas casetas de baño del siglo XIX, se despliegan un buen número de bares y restaurantes que son una delicia. Ineludible Le Ponton, un espacio culinario que es todo un referente en La Baule. Es el lugar ideal para degustar marisco, que en esta zona es de una calidad excelente.

 

Pero si hay un referente en esta encantadora localidad veraniega ese es Lucien Barriere. El apellido de esta saga familiar es bien conocido en toda Francia, ya que la marca cuenta con un importante numero de establecimientos distribuidos en diversos centros veraniegos del pais, ya sean casinos, hoteles o restaurantes. Nos alojamos en el Royal-Thalasso Barriere, un cinco estrellas con mayúsculas volcado en el bienestar. Magnífica piscina exterior, maravillosas habitaciones con decoración soberbia y un centro de talasoterapia digno de visita. Todo ello envuelto en una elegancia asombrosa, con buen gusto y servicio impecable. Tras recibir algunos tratamientos en su estupendo Spa, uno de los más lujosos de Europa, desayunamos en el restaurante (increíble bufé de frutas, quesos, embutidos y bollería) y cogimos el coche para conocer otros de los atractivos de esta zona: Guérande, un encantador pueblo medieval que forma parte del Conjunto Histórico de Interés Cultural y que está resguardado tras unas murallas de un kilómetro y medio de largo.

 

Está formado por un conjunto de callejuelas empedradas donde se despliegan tiendas y restaurantes con sus terracitas. Para degustar otra galette nos acercamos a La Flambée, acogedor restaurante de madera regentado por una encantadora familia. Una escapada sorprendente donde se puede descubrir “una pequeña Francia”.

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada.

Este sitio web utiliza cookies para que usted tenga la mejor experiencia de usuario. Si continúa navegando está dando su consentimiento para la aceptación de las mencionadas cookies y la aceptación de nuestra política de cookies, pinche el enlace para mayor información.plugin cookies

ACEPTAR
Aviso de cookies

Shop By Department