Amazonas. Travesía de Luxe en Perú

Aquellos conquistadores del siglo XVI que dejaron la vida a su paso por el Amazonas nunca imaginaron que algún día la travesía por este río inabarcable se podría hacer en un barco de lujo. Gracias a un viajero de este siglo, ese sueño quimérico se ha hecho realidad. Dos embarcaciones, el M/V Aqua y el Delfín, y una experiencia: ver de cerca la asombrosa vida de la selva acomodado en un “hotel” flotante de cinco estrellas.

 

Navegar por del río más largo y caudaloso del mundo –el siglo XXI le ha arrebatado al Nilo su anterior récord de longitud– es un sueño que anida en la mente de los que arden en deseos de aventura y de los que quieren quemar la inevitable curiosidad que despierta un lugar como la selva amazónica. Los audaces y valientes conquistadores provenientes de España eran de los mejores luchadores de Europa en el siglo XVI, según anota el historiador John Hemming en su Tree of Rivers: The story of the Amazon.

Pero cuando comenzaron la travesía por el Amazonas, su valor se convirtió en vulnerabilidad, y su audacia y destreza pasaron el testigo a la debilidad. No sólo por lo desconocido de estos parajes remotos y salvajes, sino por la cantidad de peligros e imprevistos con que les sorprendió un entorno en el que, desde siempre, la naturaleza sólo permite vivir a los mejores competidores, a los más fuertes, a los que mejor se adaptan a las reglas que impone este bosque húmedo, caluroso y abrumador.

 

Muchos de ellos acabaron padeciendo lo inevitable: fiebres y enfermedades, picaduras de mosquitos, ataques de serpientes y alguna que otra flecha envenenada por los indígenas invadidos. Eso sí que fue una aventura para desventurados en busca del El Dorado.

 

Historias pasadas y leyendas aparte, el Amazonas siempre ha ejercido un magnetismo especial en todos aquellos que aman el viaje en el sentido más puro del término.

Este imponente río color dulce de leche, que sólo rivaliza con el Nilo en el territorio del planeta Tierra, mide 6.800 kilómetros de largo y en su recorrido por Perú, Brasil y Colombia recibe agua de más de 1.100 cauces tributarios. ¿Alguno de los conquistadores de antaño con apellidos como Orellana o Pizarro hubieran imaginado cruzarlo en un lujoso barco con atenciones exquisitas y sin peligros a la vista? Seguramente no, o quizá sí, durante alguno de los sueños profundos e inquietos provocados por una fiebre delirante. La selva amazónica continúa igual de salvaje que antaño, pero en al actualidad se puede disfrutar de sus riquezas naturales a bordo de una maravillosa embarcación.

 

 

Antes de llegar a describir los placeres que esperan durante la travesía fluvial, hay que hacer una parada enIquitos, una de las ciudades más fascinantes de Perú y lugar desde el que parten los barcos protagonistas de estos cruceros de lujo –El Delfín y el M/V Aqua–. Iquitos, que significa “gente separada por el agua”, es la capital del departamento de Loreto y a ella sólo se puede acceder en avión o en barco. En la ciudad se respira una alegre atmósfera, protagonizada por el ruido de los motocarros, que funcionan como taxis y van y vienen por las calles como Pedro por su casa.

 

 

La Plaza de Armas es el centro neurálgico de la ciudad, y en una de sus esquinas destaca la Casa de Fierro, un edificio del siglo XIX diseñado por el mismo creador de la Torre Eiffel. El malecón de Tarapacá es un precioso paseo donde se suceden antiguas mansiones que pertenecieron a los señores del caucho, que en el siglo XIX se enriquecieron gracias a este material y comenzaron a construirse palacetes con lo que entonces era lo mejorcito de Europa.

Es decir, azulejos portugueses, mármoles italianos, balconadas españolas, etc.

 

 

La embarcación M/V Aqua espera en Iquitos para “pasear” a sus 24 pasajeros por el gran río. Los doce camarotes son pequeñas suites a las que no les falta un solo detalle, incluido un gran ventanal que es como un cuadro en vivo del Amazonas. Una pintura hiperrealista que cambia a medida que el barco devora trechos de río.

Con las primeras luces del día los animales que se ocultan en las riberas saludan el paso de la embarcación. Son las seis y media de la mañana y las pinceladas que dibujan el cielo son indescriptibles. Un abundante desayuno, donde las frutas tropicales son protagonistas, despeja al más soñoliento. Los pasajeros se acomodan en una lancha y comienza la excursión diurna por el gigante fluvial, con sus lagos y lagunas, sus afluentes tributarios y sus canales.

Si es época de lluvias –de noviembre a abril– más del 70% del territorio queda anegado, por lo que se puede llegar a lugares que en la temporada seca son inaccesibles.

 

 

Los guías locales, en su mayoría nacidos en la selva, muestran una destreza absoluta a la hora de moverse por estos canales –muchos de ellos no permanentes– y detectar la presencia de animales.

Son capaces de avistar un perezoso escondido tras una maleza, de distinguir un caimán entre los nenúfares o de escuchar el lenguaje de los monos desde una distancia considerable.

Las ricas flora y fauna se podrían comparar con las de El Dorado imaginario. Golondrinas blancas, camungos –inmensas aves negras con un cuerno en la frente–, garzas azules, nutrias gigantes… Y la estrella local: en el agua, entre los ríos Ucayali y Marañón, los delfines rosas –endémicos de esta zona– hacen sus particulares piruetas para asombro de los presentes. Los guías nos cuentan que la pesca de pirañas es aquí base de la alimentación de los indígenas, a los que se puede visitar en temporada seca debido a la mayor accesibilidad del terreno. En esa época también es posible divisar victorias regias, nenúfares gigantes con un metro de diámetro.

 

La travesía a bordo del “Delfín” es otra experiencia fabulosa para los sentidos. La embarcación, de corte clásico, parte igualmente de Iquitos. Sus siete camarotes están completamente equipados con detalles como almohadas de látex para prevenir las alergias y sábanas de rico algodón. Amanece pronto y con la suave luz que inunda el entorno apetece un sabroso desayuno, que se puede degustar en la coqueta sala de estar, un espacio abierto revestido con suelo de madera.

 

La amplia biblioteca ofrece la posibilidad de documentarse sobre el Amazonas y la selva peruana, algo aconsejable si se quiere disfrutar al máximo de cada excursión. Tras este momento de tranquilidad llega la hora de subirse a los botes y comenzar la aventura. Los itinerarios varían en función del número de días que el pasajero permanezca a bordo. Los guías locales, grandes conocedores del terreno, se encargan de dirigir la expedición a lugares como la Quebrada de Tamishiyacu, el río Tahuayo o el río Yarapa, donde se asienta la comunidad de Puerto Miguel, que habita en un entorno donde parece que el tiempo está detenido. Sus miembros deleitan a los presentes con maravillosas artesanías, fruto de su esfuerzo para mostrar al visitante la riqueza de sus tradiciones.

 

El río y la vida que lo rodea nunca se mueven de su sitio, pero a cada minuto se muestran diferentes. Por eso este pequeño universo pide a gritos venir a conocerlo.

 

Cómo llegar

 

LAN Airlines (www.Lan.com, Tel.: 902 112 424) ofrece vuelos diarios y directos a Iquitos –operados por LAN Perú y con conexión en Lima–, capital del departamento de Loreto y ciudad desde la que

parten las embarcaciones que ofrecen estos cruceros de lujo.

Iquitos está rodeada de agua, por lo que también se puede llegar por el río desde Pucallpa, aunque esta opción no merece tanto la pena, ya que la travesía tiene una duración de cuatro a seis días.

Iberia (www.Iberia.es, Tel.: 902 400 500) también conecta a diario la capital española con Lima, desde donde se puede volar hasta Iquitos con LAN.

 

Horas de viaje

 

Desde Madrid hasta Iquitos, contando con la conexión en Lima, el viaje tiene una duración de 22 horas. Desde Madrid a Lima el vuelo dura doce horas, y una hora y cuatro el vuelo Lima-Iquitos.

 

Tipo de viaje

 

Naturaleza, descanso y aventura.

 

Mejor época para viajar

 

Las lluvias se producen entre noviembre y abril, y de mayo a octubre tiene lugar la estación seca con chaparrones de gran intensidad pero de poca duración. El clima de la selva se caracteriza por su elevada humedad –entre el 80% y el 100%– y una temperatura media anual de 28 oC.

 

Estancia mínima

 

Cuatro días.

 

Cruceros

 

Hay dos empresas que se ocupan de ofrecer los cruceros por el Amazonas. Amazon Expeditions Voyages (www.AmazonExpeditionsVoyages.com) brinda la posibilidad de pasar a bordo de su embarcación “Delfín” tres, cuatro o siete noches.

Cuenta con un total de siete camarotes, cuatro situados en la cubierta principal y tres en la superior. Todos ellos están equipados con baños privados con ducha, almohadas de látex para prevenir las alergias, sábanas 100% de algodón, batas de baño y aire acondicionado.

La cubierta de observación y área de descanso tiene una superficie de 140 m2 con suelo de madera.

 

En ella se ubica un bar con cómodas sillas reclinables y mullidos sofás, equipado con reproductor de Video/DVD y pantalla de plasma, cuatro ventiladores de techo, amplia biblioteca con volúmenes sobre el Amazonas y parrilla. El espacio está completamente abierto, aunque existe la posibilidad de cubrirlo con cortinas de plástico cuando se producen lluvias. En la cubierta superior se emplaza el comedor, con capacidad para catorce comensales. El espacio dispone de paneles de madera, ventanas panorámicas y aire acondicionado. La cocina es de acero inoxidable y cuenta con una ventana a través de la cual se puede observar al chef mientras prepara sus recetas. Para las excursiones, el “Delfín” está equipado con dos botes de aluminio para ocho personas cada uno, ponchos de plástico y botas de jebe, linterna para salidas nocturnas y cañas de pescar.

 

Los itinerarios varían dependiendo del número de noches de alojamiento. El paquete de tres noches y cuatro días incluye excursiones a la Quebrada de Tamishiyacu, donde se puede explorar la vida salvaje de esta zona, un rico compendio de flora y fauna que no deja a nadie indiferente. En la expedición al río Tahuayo, de aguas negras, y sus lagos colindantes, los visitantes se adentran en la selva amazónica para contemplar el desarrollo de pequeñas poblaciones ribereñas que se dedican a la pesca y al cultivo de frutas exóticas. También se pueden avistar aves como garzas, gavilanes y jacanas, así como monos y perezosos.

 

Durante el tercer día se explora el río YanaYacu con el objetivo principal de pescar pirañas, ya que existen 25 especies diferentes y para los indígenas son una fuente importante de alimentación. En esta excursión también se puede observar la preciosa “ave del cuerno”, que suele anidar en este tipo de hábitat.

 

La tarde está ocupada con el avistamiento de diferentes tipo de delfines como el rosado o los delfines grises. El cuarto día se emplea en recorrer el río Yarapa y la comunidad de Puerto Miguel, donde se puede adquirir artesanía de alta calidad elaborada por los nativos a base de maderas exóticas, semillas y fibras de palmeras. Si eligen el itinerario de cinco días y cuatro noches podrán recorrer lugares como Río Ucayali, Yanallpa, el río Dorado, el río Puinahua, el Lago Atún Poza, el río Pacaya, el Lago Caro Curahuayte y las Islas Jóvenes. El itinerario de ocho días y siete noches es el más completo e incluye prácticamente todo lo descrito anteriormente.

 

Los precios varían dependiendo del número de noches, pero a modo orientativo, el paquete de tres noches y cuatro días tiene una tarifa de 825€ por persona en camarote doble y 2.180€ por persona en camarote individual. El precio incluye traslados de/hasta Iquitos, entrada a la Reserva Nacional Pacaya Samiria, asistente de equipaje en el aeropuerto y puerto, todas las comidas y todas  la excursiones con guía bilingüe.

 

No incluye el impuesto del aeropuerto ni las bebidas alcohólicas que se consuman a bordo.

 

Por su parte, la empresa Aqua Expeditions (www.AquaExpeditions.com) ofrece itinerarios de  tres, cuatro y siete noches a bordo del M/V Aqua.

 

La embarcación cuenta con ocho suites y cuatro Master suites, todas ellas con vistas panorámicas, aire acondicionado y sábanas 100% algodón peruano.

 

Además están decoradas con fotografías sobre el Amazonas realizadas por el francés Jean Claude Constant.

 

El restaurante está completamente equipado y en él podrán disfrutar de una experiencia gastronómica inolvidable, ya que la cocina está liderada por Pedro Miguel Schiaffino, uno de los chefs más reconocidos de Perú, que prepara platos de influencias peruana y europea, todo ello acompañado de un largo listado de vinos de excelente calidad.

 

El bar es un agradable espacio estilo casual y es el entorno ideal para tomarse un cóctel al atardecer.

 

Las excursiones varían en función del número de días de alojamiento, pero se recorre un tramo del Amazonas a través de los ríos Marañón, Ucayali y Puinahua –puedes consultar todos los itinerarios al detalle en su página web–.

 

Se organizan excursiones durante todo el año y las tarifas varían en función del número de días.

 

Pasar tres noches en una suite tiene un precio de 1.495€ por persona en ocupación doble. En la Master suite, son 1.600€ por persona en ocupación doble. Los precios incluyen todas las comidas con vino, excursiones, traslados de/hasta el aeropuerto, y entrada en el Parque Nacional Pacaya Samiria. El precio no incluye las bebidas del bar ni las propinas de la tripulación y los guías.

 

Los niños menores de 12 años deben pagar un suplemento de 250€ por noche

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