ST Regis Bora Bora

Decir que estamos en el mejor hotel de Bora Bora hace que sobren explicaciones y relatos de viaje. Hablamos de la perfección dentro del paraíso, de un lugar donde lujo, excelencia, intimidad, naturaleza y exclusividad se combinan para crear un refugio mágico. Una filigrana turística pensada para dos y adornada por uno de los entornos naturales mas envidiados del planeta.

Hay lugares donde la naturaleza parece haber desplegado todo su potencial artístico creando entornos maravillosos para los que resulta difícil encontrar otra utilidad mejor que el completo y absoluto disfrute de la especie humana.

Polinesia es sin duda uno de esos lienzos en los que la obra natural se ha expresado sin reservas, y dentro de esta región Bora Bora constituye una de las representaciones más aproximadas a lo que los mortales de a pie imaginamos cuando escuchamos la palabra “paraíso”.

No en vano, esta pequeña isla de suaves colinas y rodeada por un mar turquesa de tonos imposibles es considerada por muchos la isla más hermosa y más romántica del mundo. Pero en este caso, además, la mano del hombre se ha encargado de ponerle la guinda a un pastel exquisito. Y la forma de hacerlo no ha sido otra que crear un hotel de ensueño en este paraje ya de por sí idílico. Un resort de película pensado para escapar de todo y del que ya han disfrutado personajes como Eva Longoria, Nicole Kidman, Ronaldo,Tim Allen o Patricia Arquette.

La marca St. Regis, sinónimo de calidad y exclusividad en todo el mundo, ha desarrollado en Bora Bora un resort que eleva a cotas insospechadas sus ya impecables niveles de servicio, atención y creatividad hostelera . Y lo más importante, permite a sus huéspedes soñar despiertos durante unos días sacando el máximo partido a este espectacular destino.

El buen hacer del St. Regis Bora Bora le ha valido un privilegiado puesto entre los diez mejores hoteles del mundo, además de numerosos premios y reconocimientos por parte de revistas y asociaciones especializadas del sector.

Valgan como ejemplo el de Mejor Centro Vacacional de Lujo en el Pacífico Sur por la revista Luxury Travel Advisor (2008), la inclusión en la lista de los Hoteles más Románticos del Mundo de la revista Condé Nast Traveller (2007) y el hecho de que su Miri Miri Spa haya sido elegido uno de los Quince Mejores Lugares del Mundo para Conocer por la revista Travel  Leisure. Galardones todos ellos que se quedan cortos cuando uno tiene la oportunidad de experimentar sus encantos en vivo y en directo.

 

Aterrizar en el paraíso

 

La experiencia St. Regis Bora Bora comienza ya en el aeropuerto de la isla, donde un yate privado nos recoge para trasladarnos al resort. Durante el viaje, además de disfrutar de un cóctel de cortesía y de los impresionantes paisajes que ofrecen el mar y las salvajes costas de la isla, se aprovecha el tiempo para hacer el check-in.

Algunos minutos después el atento personal se ocupará de nuestras maletas y de ofrecernos un tour por todo el resort, de modo que de un primer vistazo podamos ubicar los diferentes espacios que lo componen.

Luego llega uno de los platos fuertes del St. Regis: la habitación. Todas las habitaciones del resort sonvillas tipo suite –un total de cien, ubicadas sobre el agua o junto a la playa– y están distribuidas en diferentes categorías según su ubicación y el espacio que ofrecen a sus huéspedes.

Desde las Villas Sobre el Agua de un dormitorio (144 m2) hasta la opulenta The Royal State (1.208 m2), encontramos nueve tipos diferentes de villas que permiten adaptar la estancia a los requerimientos, necesidades y preferencias de cada cliente, incluyendo cinco espectaculares villas sobre el agua con piscina privada y dos íntimas villas ubicadas junto a la playa con acceso a un helipuerto privado.

Todas las villas cuentan con ducha al aire libre, dos televisores de plasma de 42“, reproductor de DVD y discos compactos Bose, cafetera de expreso y café, acceso de alta velocidad al Internet, sistemas de aire acondicionado individuales, un minibar muy bien surtido y caja de seguridad.

Además, la exclusiva calidad en la atención característica de St. Regis asegura una estancia perfecta con un servicio de mayordomo disponible en todas las villas. Con sólo presionar el botón Butler (mayordomo) en el teléfono de la habitación, todo el equipo de mayordomos de St. Regis estará a nuestra disposición para ayudarnos a preparar desde una romántica cena en una isla privada hasta los arreglos para una boda polinesa , a organizar un crucero por la preciosa laguna tropical del resort o a decorar nuestra la cama con pétalos de flores.

Por supuesto, a mayor categoría de alojamiento corresponden mejores instalaciones y más posibilidades de disfrute. Por ejemplo, las ocho Villas Premier Sobre el Agua de un dormitorio, con 177 m2, incluyen terraza privada con piscina de hidromasaje y un quiosco con cama de día que resulta una delicia para descansar entre baño y baño o disfrutar de un buen libro.

 

Las Villas junto a la piscina frente al mar de un dormitorio –siete en total – suponen un salto cualitativo en lo que toca a espacio: 250 m2 que atesoran piscina profunda y jardín privados, acceso a la playa con ducha exclusiva y área de pontón.

Luego encontramos las Royal Villas de dos dormitorios, dos de ellas ubicadas frente al mar –con impresionantes vistas a las islas vecinas de Raiatea y Taha’a, constituyen un refugio privado con su propio jardín, piscina privada de borde infinito y 265 m2 para gozar – y cinco situadas directamente sobre el mar –construidas alrededor de su propia piscina privada a orillas de la laguna, albergan en sus 321 m2 dos baños completos y dos quioscos privados en la terraza –.Y por último encontramos el alojamiento más exclusivo del resort, The Royal State.

Reservada sólo a algunos privilegiados, esta maravilla de 1.208 m2 cuida hasta el más mínimo detalle. Formada por tres pabellones separados que rodean una piscina privada, dispone de tres dormitorios maravillosamente amueblados, dos lujosas salas de estar, una cocina de chef y un comedor con terraza que resulta espectacular al atardecer. Además incluye un spa privado con sala de tratamientos, sauna, hammam y piscina de hidromasaje, todo ello enmarcado por una estupenda playa privada de arena blanca adornada por preciosos jardines tropicales.

Una delicia al alcance de pocos.

 

 

 

Mens sana in corpore sano

 

Más allá de las espectaculares villas el lujo se extiende hasta el ineludible Miri Miri Spa, ubicado en una pequeña isla en mitad de la laguna y accesible por un coqueto puente de madera. Un espacio de 1.208 m2 dedicado al cuidado del cuerpo y el alma que asegura el restablecimiento de nuestros equilibrios esenciales. Con una decoración y filosofía inspirada en las leyendas y tradiciones polinesias, permite relajarse con un delicado masaje al aire libre o bien recibir tratamientos de belleza en sus siete coquetas salas interiores. Sus tratamientos combinan la belleza del entorno, la sabiduría ancestral polinesia, la música local e ingredientes frescos y naturales para conseguir la excelencia absoluta.

 

El secreto del éxito de estas técnicas reside tanto en los profesionales que las llevan a cabo –terapeutas que ofrecen una combinación de los mejores tratamientos tradicionales y contemporáneos de Tahití y de la Costa del Pacífico – como en los excepcionales productos que utilizan, basados en materias primas autóctonas –sedosos aceites, fragancias relajantes, exuberante vegetación y mares donde proliferan las perlas –  de las que se obtienen delicias como los aceites de monoi y tamanu, la madre perla pura y el polvo luminiscente de perlas. Además, todo se combina con la exclusiva filosofía de The Starwood Spa Collection, que propone una vivencia única en cada destino incorporando a cada spa las peculiaridades naturales y culturales de la zona en que se encuentra, pero que mantiene a la vez un nivel de excelencia uniforme en todos sus spas.

Esta excelencia se consigue respetando los Siete Pilares del Bienestar, que aseguran a todos los huéspedes una experiencia integral inolvidable en la que se fusionan terapias para cuidar la salud, la belleza y la paz interior. Estos siete pilares son la Belleza –salvaguardada por una completa carta de tratamientos faciales y corporales –, el Equilibrio Vital –que se logra con la práctica de reiki, tai chi, yoga y meditación –, la Armonía –alcanzable con terapias de rejuvenecimiento y técnicas como el masaje sueco, la reflexología o el masaje shiatsu–, el Agua – aprovechando sus cualidades en la sauna, hammam, jacuzzi y diversas piscinas–, la Vitalidad –asegurada con instalaciones deportivas y de ocio activo–, la Naturaleza –que se disfruta con actividades al aire libre– y la Nutrición –que se cuida hasta el último detalle según las necesidades de cada huésped–. Un templo dedicado a la salud y el bienestar ubicado en el mismísimo corazón del paraíso.

 

Mimar el paladar

 

Las vivencias gastronómicas también aportan un punto de exclusividad a nuestra estancia en el St. Regis Bora Bora.

Todos los días comienzan con un suntuoso bufé en Te Pahu, el restaurante de estilo mediterráneo del resort.

El desayuno se convierte en una fiesta en la que todos encontrarán su plato ideal, desde preparaciones de estilo occidental hasta una interminable oferta de frutas tropicales, fiambres, mermeladas, panes, dulces, productos lácteos… Pero la oferta de Te Pahu se extiende también al almuerzo y la cena, momentos perfectos para saborear en la maravillosa terraza del restaurante delicias como el ceviche de camarones con cítricos, el atún a la parrilla con hierbas frescas, el pez espada confitado en aceite de oliva o el solomillo de Kobe, todas ellas especialidades diseñadas por el chef ejecutivo Philippe Egallon.

 

Algo más informal, y perfecto para refrescarse con un cóctel o para tomar algo ligero, es el bar Aparima, ubicado junto a la piscina y con diez asientos situados dentro de la misma.

Estando completamente rodeados por un mar cuyos fondos albergan una variadísima fauna, no puede faltar una visita al restaurante Sushi Take, el primer japonés especializado en sushi de Bora Bora, que ofrece una enorme variedad de sushi y mariscos de primerísima calidad preparados por el chef Christopher Buenaventura, entre los que destaca el Sushi Royal –siete tipos diferentes de pescado que se preparan y aderezan al gusto de cada cliente –.

Pero si de exclusividad se trata tendrán que reservar una cena en el restaurante Lagoon. Suspendido sobre la idílica laguna tropical de la isla y con espectaculares vistas al Monte Otemanu, este restaurante especializado en cocina internacional es la base de operaciones del prestigioso chef Sebastien  Le Gall, cuyas creaciones culinarias –con influencias francesas y asiáticas– constituyen la experiencia gastronómica más fina de toda la Polinesia Francesa. Y si nos apetece “salir a cenar fuera”, no hay problema.

El hotel puede encargarse de prepararnos una estupenda cena en el famosísimo Bloody Mary, ubicado en la isla principal. El barco del St. Regis sale del embarcadero del Lagoon y atraca en la base que el hotel tiene en el puerto de Bora Bora.

Una vez allí, el staff del Bloody Mary se encargará de todo.

 

Propuestas para gozar

 

El resort pone a nuestro alcance una gran variedad de actividades para sacar el máximo jugo a la isla de Bora Bora. La más inmediata es hacer esnórquel en la maravillosa laguna marina que se encuentra junto al resort, poblada por infinidad de especies animales entre las que destacan rayas, tiburones –absolutamente inofensivos– y peces multicolores.

También en la laguna, pero abarcando un espacio muchísimo mayor, se desarrollan románticos cruceros al atardecer que suelen incluir champán, cenas típicas polinesias –que constan de cochinillo, pollo, pescado crudo y frutas tropicales autóctonas como la fruta del pan–, y la posibilidad de dar de comer directamente de tu mano a manadas de rayas y tiburones salvajes –una experiencia inolvidable –. Por supuesto es también en la laguna donde pueden practicarse numerosos deportes acuáticos como la pesca, los paseos en motos de agua o la navegación a vela.

Las playas y piscinas del hotel permiten también disfrutar del agua sin agobios ni masificaciones, con el servicio constante de un atento personal que se encargará de hacerte llegar cualquier cosa que desees, desde toallas hasta cócteles, pasando por sándwiches, en- saladas y la organización de cualquier actividad o reserva tanto en el resort como fuera de él. Además, los apasionados del mar no deben perderse una visita al cercano hotel Le Méridien –miembro también del grupo Starwood–, que alberga un magnífico criadero de tortugas marinas donde es posible nadar y bucear entre estos simpáticos y curiosos animales.

Quedan decenas de alternativas, tanto dentro de los límites del resort –con pistas de tenis, un completísimo y moderno gimnasio, y el St. Regis’ Creativity Club, especializado en el cuidado y entretenimiento de los niños– como fuera de él: una tarde de compras en Vaitape, la capital de Bora Bora –con parada en el muelle de Robert Wan, el mayor comerciante de perlas negras de la Polinesia–, una excursión en jeep por el interior de la isla, marchas a pie por los montes cercanos…–, pero no debemos olvidar la más importante de todas: disfrutar a pleno pulmón de este hotel de ensueño.

Un lugar donde las estrellas de cine se sienten mejor que en casa, y donde todos podemos sentirnos como auténticas estrellas del celuloide.

Es la recompensa por cruzar el mundo en busca del Paraíso: encontrarlo.

 

C ÓMO LLEGAR

 

Air France (Tel.: 902 207 090) vuela hasta Tahití desde París vía  Los Angeles. Para llegar a Bora Bora desde Tahití hay diferentes vuelos regula- res con Air Tahiti . Una vez en Bora Bora, el equipo del St. Regis se ocupa de recoger a los huéspedes en el aeropuerto y llevarlos al resort.

 

St. Regis Bora Bora

Motu Ome’e BP 506. Bora Bora Tel.: +689 607 989

Información y reservas: +353 21 4930495