Las montañas de Gengis Khan en Mongolia

Si buscas un viaje de aventura, en un contexto de naturaleza salvaje, sin presencia de civilización, sin pisar un centímetro de asfalto, rodeado de extensas estepas verdes, de ríos, montañas con nieves perpetuas, paisajes indescriptibles. Si prefieres los encuentros ocasionales con la cultura nómada, compartiendo su Ger, su gastronomía, su hospitalidad, o el avistamiento de fauna salvaje mientras contemplas el atardecer, éste es el lugar: el macizo de Gobi Altai en Mongolia. También llamado las Montañas de Oro por sus pobladores.

Mongolia es el país menos habitado del planeta. Con una extensión similar a la de Alaska, es decir,  aproximadamente tres veces la superficie de España y una población de dos millones y medio  de habitantes, de los cuales, casi un millón habitan en Ulam Bator.

En el Oeste del país se encuentra el macizo del Gobi Altai, una cadena montañosa que se extiende hasta el desierto de Gobi.

Para llegar a las estribaciones de éste paraíso natural, a unos 1000 kilómetros de la capital, recorremos estepas infinitas, salpicadas de ríos, de rebaños y, de cuando en cuando, de los Ger que delatan la presencia de nómadas.

Debido a las combinaciones aéreas es obligatorio hacer noche en Ulam Bator, disponiendo de bastantes horas para conocer la ciudad.

La primera sensación que te invade en Ulam Bator, es la de una ciudad de los años 60; algo destartalada, y con una peculiar mezcla de lo antiguo y lo moderno.

El centro alberga los edificios más altos, con las sedes de centros oficiales, embajadas, hoteles, museos…Alrededor, se desparrama el urbanismo horizontalmente, hasta llegar a las laderas de las montañas, dónde los ger o yurtas se entremezclan con casas de madera.

En Ulam Bator es recomendable la visita al gran templo budista Gandan, situado muy cerca de la zona de hoteles. Este recinto alberga en su interior la imagen de un buda de 20 metros de altura, además de cientos de pequeños iconos alusivos a la tradición budista-tibetana.

Otra experiencia interesante es, sumergirte en el bullicio del Mercado Negro (Narantuu), dónde se exponen, a precios increíbles para los occidentales, ropa, alimentos, antigüedades, pieles, calzado hecho a mano… un maremágnum de etnias, colores, olores, y artículos insólitos a la venta. Los sábados es el día de más afluencia.

La noche en Ulam Bator tiene su peculiar ambiente, especialmente en la zona universitaria. Un paseo por esta zona te mostrará a las nuevas generaciones de mongoles, llegados desde todas las provincias para formarse en las nuevas disciplinas que les permitirán abandonar los ancestrales oficios de sus padres.

Una sugerencia: si necesitas taxi durante la noche, lo más probable es que no lo encuentres; entonces hay que utilizar el sistema local: haz el alto con la mano a cualquier turismo que pase, explica dónde quieres ir, negocia el  precio (bastante más económico que un taxi) y encantado, el conductor te llevará.

Grupo de jack pastando

Con el nuevo día, comenzamos el viaje desde Ulam Bator hasta Khot, la población más cercana a Gobi Altai que dispone de pista de aterrizaje. Desde la ventanilla del viejo avión de hélices, contemplas las grandes estepas marrones y verdes, surcadas por caudalosos ríos y lagos de alta montaña. Las tres horas que dura el vuelo se hacen cortas; apenas desvías la mirada del paisaje aéreo que te absorbe.

Al aterrizar en Khot has retrocedido en el tiempo varias décadas. Una pequeña construcción, pegada a la pista, hace las veces de aeropuerto. El equipaje lo tienes que recoger en plena calle, cuando llega un antiguo camión ruso, desde el que un operario lanza –literalmente- los equipajes y enseres a los viajeros.

Con las mochilas al hombro nos dirigimos al encuentro del chofer-guía que, previamente, habíamos contratado.

Chuluunbat (Piedra Dura), de la etnia Oold, nos llevará, en su viejo todo-terreno, hasta Tset Seg, el punto desde el que nos introduciremos en las Montañas de Oro.

El camino, una pista de tierra de 220 kilómetros, lo recorremos en seis horas, hasta que, ya entrada la noche, llegamos al campamento formado por tres ger (a los mongoles no les gusta llamarles yurtas por ser una palabra rusa) instalado en una zona montañosa llamada  Khoid Bogsiyn Gold (Río de la colina del norte).

A pesar de estar a finales de agosto, la temperatura es de -2º centígrados. Se agradecen los sacos de dormir y, especialmente, la estufa situada en el centro del ger que se alimenta de excrementos de jack.

A las cinco de la madrugada, nos ponemos en pie y comenzamos, después de un reconfortante desayuno, la primera travesía.

Nuestro objetivo: avistar grupos de argalis, las ovejas salvajes más grandes del mundo, y objetivo codiciado de los cazadores occidentales, por las impresionantes cornamentas que lucen sobre sus cabezas.

Los primeros rayos de sol nos muestran el entorno que nos rodea. Un pequeño valle verde y azul, rodeado de montañas ocres, amarillas y grises.

Cuando alcanzamos la primera cima, accesible para cualquier persona con una mínima condición física, el paisaje multiplica su intensidad; las cadenas de montañas de distintas altitudes se van turnando con los valles, que alojan ríos alimentados por las nieves de las cimas.

Pastor dirigiendo un grupo de caballos salvajes.

Los rebaños de jaks, pequeños puntos negros amarillos y blancos, salpican los prados verdes que cubren las colinas.

Contemplando estas vistas te olvidas de casi todo; incluso de nuestra intención de encontrarnos con los argalis.

Continuamos marcha por la parte más alta de la zona. En nuestro rumbo se cruzan, con frecuencia, descaradas marmotas que nos miran con curiosidad.

A mediodía, mientras paramos para tomar un necesario refrigerio, un grupo de caballos semi-salvajes atraviesa la parte más baja del valle. Su estampa es majestuosa, especialmente la del líder del grupo, un ejemplar negro, con las crines colgándole hasta el pecho. Se detuvo altivo frente a nosotros, nos miró, y continúo su trote seguido del resto del grupo.

 

El resto del día avanzamos cruzando pequeños valles y montañas, hasta que ¡por fin¡

Avistamos, a cierta distancia, un grupo que confundimos con argalix. Con la ayuda de los prismáticos distinguimos unos cuantos ejemplares de Ibex, una cabra salvaje, con cornamentas monumentales. Los machos pueden alcanzar los 150 kilos de peso.

Estuvimos siguiéndolos, a cierta distancia, mientras pastaban las frescas hierbas de las montañas más altas.

Con la entrada de la tarde, y absortos en la contemplación de los Ibex, nos sorprendió una rápida, inesperada y fuerte tormenta de granizo que nos forzó a volver al campamento en busca de refugio.

Mercado local.

En las siguientes jornadas se repitió, diariamente, las mismas condiciones meteorológicas: mañanas y principio de la tarde con sol y, grandes tormentas de lluvia, nieve y granizo antes del atardecer.

Durante las siguientes travesías tuvimos la ocasión de contemplar águilas cazando marmotas, muchos ibex, pocos argalix, lobos, manadas de caballos, rebaños de jacks y, como denominador común, los paisajes, colinas que cambian su color del marrón al amarillo, contrastando con montañas grises, salpicadas de intensos ocres.

Recorriendo estos parajes, además de lo descrito, puedes encontrar con cierta facilidad y ubicadas próximas a las cimas, pinturas rupestres alusivas a los animales que cazaban los antepasados de los mongoles; en los valles, restos de tumbas de nobles de épocas remotas. Se distinguen por la concentración de piedras, formando un círculo, en cuyo centro, destaca la piedra más grande colocada verticalmente.

Otra experiencia recomendable es la de compartir la jornada con un grupo de nómadas. Estos clanes están compuestos por varias familias que comparten ganado, ger, y pastos. Se desplazan por el Gobi Altair en busca de pastos para sus rebaños.

Son hospitalarios, respetando sus normas de relación. Cuando llegas a uno de sus campamentos, debes esperar a una distancia prudencial (unos 100metros)  a que uno de los hombres del clan se acerque a ti. Una vez  que te presentas y le explicas el motivo de tu presencia en el lugar,  te suelen invitar a un té salado y, en el caso, de que  te sorprenda la tormenta del día, te ofrecerán refugio en su ger hasta que amaine el temporal.

Si te invitan a comer, conocerás la –fortaleza- de su gastronomía, basada en la leche y grasa de jack, y algún guiso de marmota. Si tienes la suerte de coincidir con alguna celebración familiar, probarás la exquisita carne del ibex, más parecida a nuestros gustos occidentales.

Montañas del Gobi

Nuestro último día en el Gobi Altai, lo compartimos con uno de estos clanes. Acompañamos a los jóvenes, cabalgando sus resistentes monturas mongolas, a vigilar sus rebaños de jacks; compartimos el guiso de marmota con toda la familia, paseamos junto a los camellos que utilizan como animales de carga, con el más anciano del clan, que nos explicaba con ternura y nostalgia el antiguo esplendor de su pueblo, recordándonos que debido a ellos, los mongoles, se realizó una de las construcciones más grandes que ha hecho el ser humano: la gran muralla china. Nos contó leyendas de su gran líder Gengis Khan. Y para acabar la jornada y nuestro viaje nos prepararon una despedida nómada. Fumamos pipas compartidas de tabaco ruso y bebimos el excelente vodka mongol.

Cuando nos despedíamos de nuestros anfitriones, uno de los jóvenes del clan llegó a galope tendido a la puerta del ger, después de intercambiar varias frases con sus mayores, cogieron un rifle y sobre sus monturas al galope se dirigieron a una zona alta donde pastaban el resto de caballos. Lógicamente preguntamos sobre el suceso, se trataba de que varios lobos merodeaban en la zona donde pastaban los caballos. Cuando llegamos al lugar, encontramos uno de los ejemplares más viejos, abatido por los lobos. No llegamos a verlos y, apenas les dio tiempo a comer de la pieza. La pérdida del animal disgusto a los nómadas, pero, según nos comentaron, es un hecho que se da con cierta frecuencia si no se vigila con atención.

Con esta anécdota finalizó nuestro viaje a Gobi Altai, una experiencia recomendable para los amantes de naturaleza más plena.

 

Puesto de venta de gorros situado en la calle.

Cómo llegar

Desde Madrid o Barcelona, con Aeroflot hasta Moscú. Desde allí hay un enlace con las líneas mongolas hasta Ulam Bator, la diferencia entre los dos vuelos es de 4 horas. No obstante consultar por si hay cambios. El vuelo desde Ulam Bator hasta Khot también hay que realizarlo con las líneas mongolas. Suelen ser puntuales. Ojo con los excesos de peso en el equipaje.

En Khot debes conseguir un todo-terreno, si lo prefieres con chofer-guía. Es aconsejable contratarlo desde España. A través del Ministerio de Turismo puedes contactar con guías o paquetes completos.

Horas de viaje

Desde Madrid a Moscú se llega  en cinco horas y media. De Moscú a Ulam Bator, seis horas. De Ulam Bator a Khot unas tres horas.

Desde Khot, por pista de tierra, a las estribaciones de Gobi Altai, unas seis horas.

Tipo de viaje

Aventura, naturaleza.

Mejor época para viajar

En Gobi Altai la mejor estación es en verano, desde julio a principios de septiembre. Teniendo en cuenta que por la noche la temperatura suele bajar del 0º centígrado.

Estancia mínima

Una semana, más los dos días de avión.

Moverse por mongolia

En la capital, Ulam Bator, el taxi es la mejor opción. En la puerta de los hoteles de 4 y 5 estrellas suelen estar disponibles. Si te gusta improvisar, otra posibilidad es hacer señales con la mano a cualquier turismo que pase,  explicar dónde quieres ir, y por un precio muy inferior al taxi te llevaran. No obstante, la ciudad merece la pena conocerla a pie, salvo las grandes distancias.

Fuera de Ulam Bator, las carreteras, en su mayoría, son de tierra. Se hace necesario alquilar un coche, con sin conductor. La mayoría del parque automovilístico es antiguo, los coches más recomendables son los todo-terreno, y una especie de furgón ruso que se adapta muy bien a las peculiaridades del terreno. Tienen cabida para  6-7 personas más equipajes.

Para distancias largas, por ejemplo Gobi Altair, se recomienda el avión. Tienen precios asequibles.

 

Monje budista

Alojamiento

NARANTUUL HOTEL

Situado en el centro de Ulam Bator, muy cerca del Monasterio Gandan. Es un hotel de 4 estrellas, con habitaciones muy amplias, conexión a internet, personal atento. La mayoría de las estancias tienen balcón. Es ideal para pasar una noche y recorrer, a pie, la ciudad.

En su restaurante puedes disfrutar de la gastronomía mongola.

Telf.- 976-11-330565

CHINGHIS HHAAN

También situado en el centro. Lujoso. Utilizado por diplomáticos, delegaciones comerciales. Ofrece todo tipo de habitaciones, desde dobles sencillas, suites, bussines. Sus instalaciones son modernas y equipadas al máximo. El servicio de personal es sobresaliente. Dispone de zonas de ocio, gimnasio, jacuzzi, tiendas y restaurantes.

Telf.- 976-11-330565

TERELJ HOTEL

A unos 50 km de Ulam Bator tienes el hotel más lujoso de la zona. Está situado en el corazón del parque natural Gorkhi-Terelj. Este cinco estrellas, concebido para el disfrute de sus instalaciones, está rodeado de parajes naturales increíbles que puedes conocer y contemplar a cualquier hora del día y a pocos minutos de tu habitación.

Su gastronomía, a la altura de los mejores restaurantes europeos.

Es el típico hotel para descansar unos días mientras disfrutas de la naturaleza que le rodea.

Telf.- +976-9999-2233

 

HS KHAAN RESORT HOTEL

 

Si quieres vivir unos días como un auténtico mongol rodeado de lujos ésta es la opción. La instalación dispone de gers o yurtas de lujo, con calefacción, chimenea,  y todas las conexiones necesarias.

Situado a  una hora desde el aeropuerto. Está rodeado de naturaleza y paisajes espectaculares. Puedes contemplar atardeceres increíbles desde tu -choza- mientras te sirven los mejores manjares de la zona. Por supuesto, la zona de ocio te ofrece todas las posibilidades clásicas, más excursiones a caballo por la zona para visitar familias nómadas.

Es ideal para pasar unos días en familia.

Telf.- +976-9908-8102

 

Miembro del clan mongol

Gastronomía

La gastronomía de Mongolia está basada en sabores fuertes. En Ulam Bator tienes opciones en muchos restaurantes de probar los mejores platos mongoles al gusto occidental. En las recepciones de los hoteles te indicaran las direcciones de los más famosos. Durante los últimos años han aparecido establecimientos, al estilo más europeo, para tomar café, bocadillos y helados que pueden servir para realizar una comida rápida. Los amantes de los frutos de mar lo tienen complicado; el pescado no existe, y si te lo ofrecen en algún restaurante son peces de río.

Los platos más populares son: el Boort sog, pastel de manteca y carne; el Boodog, carne asada con especias aromáticas; la Olla Mongol, tallarines, verduras, y trozos de cecina. Respecto a las bebidas, la más popular el wodka, todas las marcas mongolas son de bastante calidad; el Suutei tsai, té salado, no he conocido a ningún occidental que no retuerza el gesto con el primer sorbo; el Koumiss, leche fermentada, ojo porque normalmente es leche de jack, mucho más densa, grasienta y fuerte que la de vaca.

Fuera de la capital la oferta es más restringida. En la zona de Gobi Altai, no hay verduras ni fruta; la base alimenticia es a base de carne de marmota, cabra, y alguna pieza de caza como el Ibex. Lo productos lácteos son de sabor fuerte, la mantequilla, la leche, el yogur suelen estar aderezados con sal. Para viajar por esta zona, si eres delicado con la comida, es aconsejable llevar barras energéticas o comida liofilizada.

Ineludibles

En Ulam Bator

 

Templo budista Gandan

El recinto religioso más importante de la ciudad. Está formado por varias construcciones, templos, escuela, altares de ofrendas. En el interior del templo principal, accesible para extranjeros, encontrarás la imagen de un imponente buda de 20 metros de altura; a su alrededor, cientos de figuras de otros dioses menores, a los que los mongoles entregan sus donaciones. Hay varios monjes que van recogiendo continuamente el dinero depositado. Los monjes del templo son amables con los visitantes que no profesan el budismo, incluso puedes solicitar la visita a otras estancias no abiertas al público.

En los alrededores del templo encontrarás docenas de jóvenes mongoles que realizan sus estudios para monje. Con sus túnicas rojas y las cabezas rapadas inundan de alegría la solemnidad del recinto.

 

Mercado Negro

 

Narantuu, en las afueras de la ciudad, en pleno descampado, se reúnen miles de personas, sobre todo los sábados, para comprar todo tipo de artículos, alimentos, calzado, antigüedades, piezas de coches, pieles…

Es un espectáculo único, ya que a este mercado llegan habitantes de los pueblos próximos a la ciudad, incluidas todas la etnías que distinguirás por la diferencia y color de sus atuendos y por la mercancía que compran o venden.

Solo debes estar atento a tu cartera, ya que los extranjeros somos las victimas propicias para los carteristas que acuden a este mercado.

 

En Gobi Altai

 

Desde Khot, a las estribaciones montañosas, una pista de tierra de más de doscientos kilómetros, atraviesas  pequeñas poblaciones en la estepa. En cualquiera de ellas puedes parar e introducirte sin problemas. Merece la pena conocer sus pequeños mercados, los jugadores de billar que se suelen encontrar en la plaza del pueblo, incluso compartir el té con los lugareños. En los establecimientos de estos pueblos hay dos artículos que siempre encontrarás: tabaco ruso, que se  compra por kilos; y vodka local.

 

Cuevas y Tumbas

 

Ya en el interior del sistema montañoso, si te acompaña un guía, indícale que te lleve a conocer las cuevas de la zona; son impresionantes y con restos claros de que en aquellos lugares vivieron nuestros antepasados. En la mayoría de ellas encontrarás pinturas rupestres alegóricas a la caza de animales extinguidos.

Salpicando las mesetas, y los pequeños valles, encontrarás cúmulos de piedra donde fueron enterrados los nobles de la zona. Estas zonas son respetadas por los lugareños. Tienen distintos tamaños, desde círculos de piedra de dos metros, hasta los 30 metros de diámetro.

 

Un té con los nómadas

 

Imprescindible conocer a los míticos nómadas mongoles. Sus costumbres son las mismas que hace 1000 años, el único elemento que han incorporado a sus vidas es el rifle. Estar en sus gers, contemplar sus rebaños de jacks, montar, si te atreves, sus robustos caballos, desplazarte en sus camellos…

A través de tu guía,  puedes organizar una visita al clan nómada más próximo a tu campamento.

 

Actividades

En Ulam Bator

Si te interesa el folklore de la zona, puedes asistir a dos espectáculos tradicionales: los bailes mongoles, interpretados por acróbatas increíbles y contorsionistas imposibles. Incluso los ojeadores del  Circo del Sol vienen a Mongolia para contratar a estos profesionales.

La lucha mongola. Para ver este espectáculo tienes que informarte primero sobre las fechas de los campeonatos, ya que sus  participantes no son profesionales. Se suelen celebrar en las afueras de la ciudad, en plena estepa.

La información para estos eventos la pueden conseguir en la recepción de los hoteles.

En Gobi Altai

Campeonatos locales de tiro con arco a caballo.

En las poblaciones situadas en las estepas próximas a la montañas, los fines de semana se celebran competiciones locales a caballo; la más vistosa es la de tiro con arco. Los jóvenes mongoles muestran sus habilidades sobre los equinos, disparando, al galope, sobre las dianas.

La competición más habitual, es la demostración de control sobre el rebaño de reses de los jinetes. Un solo hombre es capaza de controlar al milímetro, un rebaño de  cien jacks.

Vuestro guía local os puede facilitar las fechas y las localidades más próximas dónde se celebran estas competiciones.

Excursiones

Desde Ulam Bator

Si dispones de dos días en la capital, puedes pasar una noche en la reserva natural de Gun Galuut, a unos 120 kilómetros de Ulam Bator. En la reserva dormirás en Ger occidentalizados, con calefacción por leña. Este lugar es propicio para realizar el primer contacto  con la naturaleza de Mongolia. Disponen de caballos, kayac, incluso bicicletas para desplazarte a tu gusto por la reserva. Se avistan bastantes aves y el paraje está bien conservado. Las instalaciones son excelentes, incluso para ir con niños.

Más información en la web oficial de la reserva.

Compras

En Ulam Bator, además del mencionado Mercado Negro, puedes adquirir, a buen precio, prendas de lana de cachemira, con excelentes acabados. Existen tiendas especializadas en estos artículos.

Gorros de pieles y calzado artesanal. Ambas piezas son los productos más buscados por los occidentales. El lugar con más variedad es el Mercado Negro.

Ojo con las antigüedades, si adquieres alguna asegúrate de que tiene todos los visados para sacarlos del país con los vistos buenos de la Administración.

Si sales de Ulam Bator, en cada población hay pequeños mercados. Los artesanos locales ofrecen piezas interesantes de bisutería con plata. Son piezas únicas y baratas.

Consejos

Para entrar en Mongolia necesitas visado. Se puede tramitar en el mismo aeropuerto de Ulam Bator.

.Aunque visites el país en verano lleva ropa de abrigo e impermeable. Si vas a Gobi Altai utiliza chaquetas polares, gorro y guantes. Gafas de sol y cremas solares protectoras.

Si contratas los guías -in situ- negocia siempre a la baja. Es recomendable hacerlo antes de llegar.

-Por si acaso, lleva barras energéticas. El agua mejor embotellada, excepto si la bebes de los riachuelos y torrentes de la montaña.